miércoles, mayo 27, 2009

The Voca People



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martes, mayo 26, 2009

El punto azul

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martes, mayo 19, 2009

El café no es tan malo como se pensaba


Nuevas investigaciones dicen que previene la diabetes, los accidentes cerebrovasculares y la cirrosis. Muchos fumadores lo beben y los viejos estudios no hacían diferencia entre sus efectos y los del tabaco.

Fuente: clarin.com

Buenas noticias para los bebedores de café. Por lo que parece, la deliciosa infusión, que alguna vez se consideró perjudicial para la salud, ahora resulta ser una bebida de escaso riesgo y hasta beneficiosa. Podría brindar protección contra la diabetes, el cáncer de hígado, la cirrosis y el mal de Parkinson.

¿Qué pasó?
Hay muchos estudios nuevos, además de reconocerse que las investigaciones negativas anteriores no discriminaban entre los efectos del café y los del cigarrillo: muchos bebedores de café también eran fumadores. Los nuevos datos son:

Diabetes: veinte estudios realizados en distintos países indican que el café, tanto el común como el descafeinado, reduce el riesgo de diabetes de Tipo 2, según algunas investigaciones hasta un 50%. Señalan que es debido al ácido clorogénico, uno de los muchos ingredientes del café, que retarda la captación de glucosa. El ácido clorogénico también puede estimular la GLP-1, una sustancia química que aumenta la secreción de insulina, la hormona que acompaña al azúcar de la sangre al interior de las células. Pero hay otro ingrediente, la trigonelina, una precursora de la vitamina B3, que puede contribuir a retardar la absorción de glucosa.

Trastornos cardíacos y accidentes cerebrovasculares: estudios recientes sugieren que el consumo frecuente de café no aumenta el riesgo de ninguno de los dos. En realidad, el café podría reducir levemente el riesgo de un ACV. Un estudio que apareció en marzo en la publicación Circulation analizaba datos sobre más de 83.000 mujeres mayores de veinticuatro años. Indicaba que las que tomaron entre dos y tres tazas de café por día tuvieron un 19% menos de riesgo de ACV que las que casi no tomaron café. Otro estudio llegó a conclusiones similares en el caso de los hombres.

Cáncer de hígado: los estudios muestran una disminución del riesgo asociada al café. Hay también algunas pruebas, no son concluyentes, de que puede reducir el riesgo de cáncer de colon.

Cirrosis: el café parece proteger al hígado de la cirrosis, sobre todo la que es consecuencia del alcoholismo. No queda claro, ni en el caso del cáncer ni en el de la cirrosis, si el elemento protector es el café o la cafeína.

Mal de Parkinson: la cafeína es el elemento beneficioso. Varios estudios indican que los bebedores de café, sobre todo los hombres, parecen tener un riesgo de Parkinson 50% menor que los que no toman café. El efecto benéfico alcanza también a las mujeres que no toman hormonas tras la menopausia.

Rendimiento atlético: es la cafeína, no el café per se, la responsable de la mejora en este terreno. Alguna vez el Comité Olímpico Internacional consideró que la cafeína era una sustancia controlada. La cafeína es un poderoso "agente ergogénico", lo que significa que favorece la capacidad de trabajo muscular. Los estudios indican que la cafeína mejora el desempeño atlético, tanto el breve como el prolongado. Antes se pensaba que la cafeína funcionaba estimulando la liberación de azúcar (glucógeno) en los músculos, pero la investigación reciente sugiere que contribuye a que los músculos liberen calcio, lo que permite que se contraigan con más fuerza.

Un último consejo: hay que tener cuidado con el café no filtrado. El café de filtro es mucho mejor porque el filtro de papel retiene una sustancia llamada cafestol, que hace subir el colesterol "malo". El café de filtro no tiene efecto alguno sobre el colesterol, ya sea el bueno o el malo.

Traducción: Joaquín Ibarburu

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domingo, abril 12, 2009

Pasivos Culturales: El tendal que deja Armani


La firma Clothing Brands acaba de anunciar que cerrará el local de Emporio Armani, en la avenida Alvear, debido a trabas en la importación. Según parece, Armani le impide o demora fabricar en el país, y el Gobierno ralenta la llegada de importados para apurar el reemplazo de importaciones. Clothing Brands pertenece al Exxel Group, maneja en la mayoría de América latina las marcas Armani, Penguin, Lacoste, Cacharel y Paula Cahen D’Anvers, y facturó el año pasado 140 millones de dólares.


Una intriga que deja esta movida es qué será del local en la avenida Alvear, inaugurado en 2001. La inauguración fue el remate de un largo y caro acto de vandalismo cultural impune: la destrucción de un edificio clásico de Alejandro Bustillo construido como un hotel de ville para una familia. Ya en vida el maestro tuvo un disgusto con este edificio cuando los dueños originales le agregaron un piso. Bustillo, cuenta la anécdota, se apareció un día con un albañil, una escalera, un balde de cemento y una cuchara. Instalada la escalera, el albañil se subió y tapó su firma. Este acto de protesta del arquitecto todavía puede verse a la derecha de la fachada, donde se adivina el nombre de Bustillo bajo una capa de cemento incompleta.

Lo que hizo Clothing Brands para su local de Armani fue una destrucción completa del edificio, cuyos interiores fueron totalmente arrasados.


Lo que fue gran arquitectura quedó en plantas libres y cielorrasos de Durlock, con esa profusión de lamparitas que los comercios adoran. Ni la fachada se salvó, porque todas sus aberturas fueron arrancadas y reemplazadas por paños fijos de vidrio, como vidrieras. En planta baja fue peor, porque se recortaron las partes bajas de los vanos para crear vidrieras a ras del piso. En todos los casos se retiraron las herrerías originales.

Ahora Armani se va y nos deja esta cáscara vacía, esta maqueta rota de lo que fue un Bustillo. Esto es literalmente colonial, es caer, cortar los árboles o extraer el oro para luego irse y dejar el tendal a los nativos. Y es un acto impune de barbarie cultural que nuestra anomia hace legal y que la mentalidad corsaria hace normal. Algo nos dice que el grupo Exxel, Clothing Brands o Armani ni piensan reparar el edificio y dejarlo como lo encontraron.

Simplemente, se irán.


O sea, muchas gracias.


ironia final


Fuente: Pagina 12

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LA ESCENCIA DEL SER


Sabrás del dolor y de la pena de estar con muchos, pero vacío
Sabrás de la soledad de la noche y de la longitud de los días.
Sabrás de la espera sin paz y de aguardar con miedo.
Sabrás de la soberbia de aquellos que detentan el poder
y someten sin compasión

Sabrás de la deserción de los tuyos y de la impotencia del adiós.
Sabrás que ya es tarde y casi siempre imposible.
Sabrás que eres tú el que siempre da y sientes que pocas veces te toca recibir.
Sabrás que a menudo piensas distinto y tal vez no te entiendan.
Pero sabrás también:

Que el dolor redime.
Que la soledad cura.
Que la fe agranda.
Que la esperanza sostiene.
Que la humildad ennoblece
Que la perseverancia templa
Que el olvido mitiga.
Que el perdón fortalece.
Que el recuerdo acompaña.
Que la razón guía,
Que el Amor dignifica...

Porque lo único que verdaderamente vale es aquello que está dentro de ti,
y por encima de todo está Dios sólo tienes que descubrirlo y así,
hallarás la verdadera Paz."


Juan XXI

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sábado, abril 11, 2009

Alfonsín y Perón, para la historia


Cuando estas líneas se publiquen, ya se habrán enumerado todas las cualidades de Raúl Alfonsín: su honestidad como gobernante, una virtud que los sucesores han vuelto más evidente; su vocación republicana, que lo llevó a librar peleas sin tregua contra la injerencia de la Iglesia en los asuntos del Estado, una de las cuales ganó al promover la ley de divorcio; su coraje para enjuiciar a los opresores que habían sido dueños del país y disponían aún de fuerza para proteger su impunidad.


Se habrán mencionado también sus errores: la claudicación ante los carapintadas amotinados la Semana Santa de 1987; su penosa relación con el poder económico que terminó adelantando su salida del gobierno; las torpezas del pacto de Olivos, que intentaba fundar una república parlamentaria y sólo consiguió reforzar la omnipotencia presidencial y erosionar las instituciones. Ya se habrá dicho muchas veces, pero nunca las suficientes, que en su brújula no existió otro norte que consolidar la democracia recuperada en 1983, para que esa vez fuera la definitiva luego de cinco décadas de golpes de Estado.


Quizá no se haya escrito tanto, en cambio, sobre las contradicciones íntimas que debió afrontar desde su participación en el nacimiento de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, en 1975, que denunció la violencia paraestatal de la Triple A, hasta su papel como presidente en los días del delirante ataque armado al regimiento de La Tablada, donde hubo asaltantes del Movimiento Todos por la Patria que se entregaron con vida y luego aparecieron muertos.


Ninguno de los países del Cono Sur, igualmente asolados por las dictaduras del fin de la Guerra Fría, tuvo un juicio a los jefes militares como el que Alfonsín llevó adelante en la Argentina: una intervención ejemplar de los poderes del Estado para que nunca más se atropellaran los valores amparados por la Constitución. Ese gesto, y su terca resistencia a la adversidad, dieron esperanza a los pueblos de Uruguay, Brasil y Chile, que iban a recuperar sus libertades. Y al tiempo, amenazado el país por tres levantamientos militares, su presidencia promovió las leyes de punto final y obediencia debida que la Corte Suprema declaró inconstitucionales años después.


Mucho se habrán evocado también las emociones que Alfonsín despertó en octubre y diciembre de 1983, cuando el país se recuperó de sus largas y endémicas pesadillas mesiánicas luego de la trágica insensatez de la guerra de Malvinas, casi mil muertos con que la dictadura trató de prolongar una ilegitimidad que no había podido sostener con treinta mil desaparecidos. La arrebatadora campaña de Alfonsín fue acaso la última demostración espontánea de fe política, sin autobuses de alquiler cargados por rehenes de los punteros en busca de un viático, y sin la mediación decisiva de la televisión, hoy tan vinculada a intereses políticos.


Con esa campaña logró ganarle al peronismo por primera vez y por las buenas, allí donde años de torpe proscripción habían fallado. Tuvo entonces el maravilloso valor de llegar al corazón de los argentinos recordándoles cómo habían decidido formar una nación para buscar la paz y el progreso. Sólo bastó que en esos días recitara el preámbulo de la Constitución para que su voz se convirtiera en un recuerdo entrañable, para rescatar el Estado de Derecho que muchos habían despreciado ante los papelones grotescos de Isabel Perón o las utopías de socialismo, cuando todavía estaba en pie el muro de Berlín. Al repetir una y otra vez la letanía del preámbulo, reivindicó el respeto por la voz de los otros y por el diálogo civilizado con los adversarios.


Esas son las estampas que retendrá la historia. De ellas se han acordado muchos de los que hoy utilizan su muerte para legitimar sus propios intereses, actores políticos que se deshacen en panegíricos sobre las convicciones republicanas del difunto, así como en los años de su gobierno tejieron el lobby económico y el golpe de mercado que culminó en los saqueos y los muertos de la hiperinflación.


Debió entregar la presidencia seis meses antes de cumplir su mandato, pero al menos lo hizo a otro ciudadano elegido en comicios libres, adalid de un partido que no era el suyo. Alfonsín retrocedió pero no se rindió. Como él mismo decía, era un gallego duro. Los elogios a su capacidad de diálogo impiden ver la tenacidad y la firmeza con que llevaba adelante sus convicciones. Con frecuencia se olvida que encabezó el ala progresista del radicalismo desde que, en 1972, fundó el Movimiento de Renovación y Cambio, línea opuesta al balbinismo. Yo quiero contribuir a su memoria con otras estampas, episodios menores que reflejan, creo, el envés de esas medallas pero que, a la vez, lo retratan de cuerpo entero.


Lo conocí en Caracas a mediados de 1981. Se hospedaba en la casa de su amigo Adolfo Gass, quien sería elegido senador por el radicalismo cuando regresó del exilio. Estaba en la cama, postrado por una gripe tropical, y no advertí en él nada que me impresionara. Su aspecto y su lenguaje parecían los de un hombre cualquiera, sin señales que revelaran el futuro presidencial que le auguraban tanto Gass como el matemático Manuel Sadosky, quien me había llevado a conocerlo.


Quizá porque la gripe lo decaía, no vi en el Alfonsín de entonces el brillo político que hacía falta para que los argentinos decidieran seguirlo, arrostrando la indiferencia y el miedo infundidos por el yugo autoritario. Les confié esos reparos a Gass y a Sadosky, y ambos coincidieron en que el Alfonsín de pijama que yo acababa de conocer, de apariencia tan gris y modesta, se agigantaba en las tribunas, en el parlamento y en los discursos públicos. "Jamás se le olvida que la historia lo está mirando", me dijo Gass, "y que la historia lleva la cuenta de todo lo que dice y hace".


Volví a verlo en agosto de 1987, pocos meses después de las rebeliones carapintadas, ante las que había desoído el clamor de la multitud que lo apoyaba. Fui a visitarlo a la residencia de Olivos para anticiparle los temas generales de la entrevista que esa misma noche le haría por televisión. No puso el menor reparo a mis preguntas y me instó a interrogarlo con absoluta libertad. "Sólo le ruego", me dijo, "que si formula acusaciones contra mí o alguno de mis colaboradores esté seguro de que se apoyan en pruebas muy sólidas. Cuando se deslizan sospechas sobre la honestidad de un funcionario no hay defensa posible, porque la sospecha queda flotando en el aire y sigue manchando por mucho tiempo al más inocente de los inocentes." Nadie se atrevió a dudar jamás de su probidad, y así se fue, tan limpio como llegó.


Mientras nos despedíamos, le dije que seguía sin entender por qué había preferido parlamentar con los rebeldes carapintadas en vez de enfrentarlos acompañado por las cien mil personas que repudiaban el golpe en la Plaza de Mayo y se ofrecían a defender con sus vidas la democracia naciente. "Si aceptábamos esa apuesta habríamos podido perder todo: la democracia y muchas vidas", me replicó. "Pensé entonces cuál era mi deber ante la historia. Y no dudé."


"Algo parecido respondió Perón en 1970", le dije, "cuando le pregunté por qué, creyéndose más fuerte que los rebeldes en 1955, no había intentado defenderse". "No quise cargar sobre mi conciencia con un enorme derramamiento de sangre", me explicó Perón. "Esos son actos que no perdona la historia."


Al presidente se le ensombreció la sonrisa y dejó que la luz del mediodía se llevara la cordialidad que había guiado nuestro diálogo. Esa noche, en los estudios de la televisión, volvió a ser el de siempre: agudo, veloz para las réplicas, certero al citar los índices económicos sin desviarlos ni una décima. Cuando caminábamos por los pasillos hacia la salida me llevó aparte y me dijo con firmeza: "Me quedé pensando en su referencia de esta mañana. Quiero decirle que a mí Perón no me va a ganar la historia".


De modo que ahí estaba, entonces, la historia, la invisible madre de todas las batallas. Perón se había encolerizado en Puerta de Hierro cuando le hice notar que Evita estaba llevándole ventaja en ese duelo ante la posteridad. Y ahora Alfonsín, sin cólera pero con el mismo énfasis, vaticinaba que la historia iba a preferirlo a él, que devolvió a la conciencia civil la noción de respeto a los derechos humanos y a las instituciones republicanas, y no a Perón, quien permitió a la clase trabajadora integrarse a la vida política y económica, además de sumar el voto de la mujer.


Ahora que se van apagando las alabanzas y los reproches que suceden a las muertes, los grandes hombres se van quedando solos, a la espera de que la historia se pronuncie. A ella la eligieron como juez y le cedieron la última palabra.


Tomás Eloy Martínez
Para LA NACION


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viernes, abril 10, 2009

Steiner y la crisis de Europa


Es extremadamente urgente que detengamos, hasta donde sea posible, la fuga de nuestros mejores jóvenes talentos de la ciencia (pero también del humanismo), que se marchan atraídos por las edénicas ofertas de los Estados Unidos. Si no se salva el abismo entre ellos y nosotros en salarios, en oportunidades de hacer carrera, en recursos para la investigación y en descubrimiento cooperativo, estaremos, en efecto, condenados a la esterilidad o a la segunda mano."

Santiago Kovadloff
Para LA NAC
ION

Esta sombría advertencia no la formula un latinoamericano, sino un europeo. Es la voz de George Steiner la que así se deja oír. A su juicio, lo mejor del Viejo Mundo agoniza bajo la arremetida incontenible de un doble proceso disolvente. Por un lado, la propia ineptitud europea para superar, más allá de las apariencias, sus divisiones internas, su "locura política", como él la llama. "Los odios étnicos, los nacionalismos chauvinistas, las reivindicaciones regionalistas, la limpieza étnica y el intento de genocidio en los Balcanes no son sino ejemplo reciente de una peste que llega hasta Irlanda del Norte, hasta el País Vasco, hasta las divisiones entre flamencos y valones." Por el otro, "la detergente marea de lo anglonorteamericano", cuyo incontenible avance redunda en la implantación de valores uniformes, homogéneos.


¿Quién ignora hoy que su envergadura gana proyección a expensas de la personalidad colmada de espléndidos matices y fecundas diversidades de la cultura europea?



La incapacidad del Viejo Mundo para superar la contradicción interna entre riqueza espiritual y barbarie política, afirma Steiner, no está asegurada por la flamante Unión Europea. Esa profunda escisión constituye el desvelo fundamental de este célebre pensador francés que, ya cerca de los ochenta años (los cumplirá el próximo día 23) sigue ocupando un lugar determinante en la escena intelectual contemporánea. Nacido en París en 1929, su familia se trasladó a Nueva York en 1940. Allí transcurrió su adolescencia. A Europa regresó para cursar estudios universitarios y convertirse, con los años, en "el más grande francés de Cambridge", como lo caracterizó Pierre Emmanuel Dauzat.


Figura magistral en el campo de las literaturas comparadas, no basta decir de él que se ubica entre los profesores más prestigiosos del mundo académico europeo. Excepcional escritor, su prosa de ideas, dotada de una intensa belleza, ha hecho de él uno de los ensayistas ineludibles de las últimas tres décadas. Se diría que no hay asunto que exceda su interés. Dotado de un infrecuente poder articulador (¿qué otra cosa es la inteligencia?), ha sabido tender puentes entre las regiones aparentemente más dispares del saber. Esta misma visión transversal y abierta a múltiples perspectivas es la que le ha permitido captar, con infrecuente hondura, la crisis que abruma a Europa.


George Steiner está persuadido de que el horror sembrado por dos guerras mundiales, a las que él llama civiles, no le ha bastado a Europa para aprender a reconocer su trágica dualidad. La memoria cabal de lo irreparable se extravía, desde hace tiempo, en un consumismo febril. La adquisición desenfrenada de cosas ha ganado el estatuto de una auténtica liturgia. Pero detrás de ella, impermeable al estruendo en que se intenta ahogarla, palpita una realidad que Steiner no olvida: "Europa occidental y el occidente de Rusia se convirtieron en la casa de la muerte, en el escenario de una brutalidad sin precedente, ya sea la de Auschwitz, ya la del Gulag. Más recientemente, el genocidio y la tortura han vuelto a los Balcanes". Y ello por no hablar de las políticas discriminatorias mediante las cuales se administra la presencia de inmigrantes en cuyo padecimiento los europeos no están dispuestos a reconocerse. "A la luz de estos hechos, la creencia en el final de la idea de Europa y sus moradas es casi una obligación moral. ¿Con qué derecho -se pregunta Steiner- hablaríamos de sobrevivir a nuestra inhumanidad suicida?"


De modo que, a su entender, Europa ha perdido ejemplaridad. La cultura no ha logrado promover el retroceso (y mucho menos, la extinción) de la barbarie. Por el contrario, ellas se entrelazan, complementan y coexisten en una simultaneidad escalofriante.


"Europa es el lugar donde el jardín de Goethe es casi colindante con Buchenwald, donde la casa de Corneille es contigua a la plaza en la que Juana de Arco fue horriblemente ejecutada." Las más altas realizaciones intelectuales son, pues, compatibles con la siembra, no menos europea, de una criminalidad sin mengua. "Para mí, la función humanizante de las ciencias humanas -escribe el pensador- debe ponerse seriamente en duda. [?] Al final de mi vida, ésa es mi pesadilla."


Si hay, para George Steiner, una figura emblemática que prueba la intensidad de esa pesadilla es la de Martín Heidegger. El más grande creador de ideas que en el siglo XX produjo la filosofía occidental fue, al unísono, adherente convicto al nacionalsocialismo y su más alta expresión universitaria. ¿A quién, sino a él, cabe aplicar esta sentencia lapidaria del autor de Antígonas : "La cultura no nos vuelve más humanos. Incluso puede insensibilizarnos ante la miseria humana"?


¿Cómo superar esta dualidad abrumadora? ¿Es ello posible? ¿Dónde puede abrevar Europa para atenuar, al menos, la desesperanza?


Sin duda, mediante un ejercicio ininterrumpido de memoria autocrítica. Pero además, y complementariamente, según Steiner, mediante la incorporación de aquellas enseñanzas de los Estados Unidos cuya validez política y moral no ha sido vulnerada por la crisis financiera que tan justificadamente afectó su reputación mundial: "El fantástico éxito del modelo norteamericano, de su federalismo, que cubre enormes distancias y climas diferentes, pide ser imitado. Nunca más debe sucumbir Europa a guerras intestinas".


Dos rostros de Europa, dos rostros de los Estados Unidos. Occidente, representado elocuentemente por la figura de Jano. Dualismo desgarrador y unidad irreductible de fuerzas antagónicas. Contigüidad entre barbarie y cultura ya señalada por Walter Benjamin y que impone la necesidad de volver a interrogarnos sobre la estructura de la subjetividad humana. Pero ya no sólo éticamente, sino también psicopatológicamente.


Julio Cortázar tenía razón: debemos vivir combatiéndonos. El conflicto entre Eros y Tánatos no puede tener fin en el hombre sin que ese desenlace lo aniquile. Se trata de una lucha que sólo abre perspectivas a la vida moral en la medida misma en que no cesa.


La presunta erradicación definitiva del mal es tan ilusoria como el afincamiento inamovible del bien. Dejarse arrastrar por una u otra ilusión totalizadora implica estar dispuesto a matar y morir por ideales signados por la intolerancia y el odio hacia todo lo que desmienta la pretendida universalidad de nuestras creencias.


El espíritu democrático, en cambio, se nutre en la convicción de un perfeccionamiento constante y, por eso mismo, siempre insuficiente. Convertida en oportunidad de crecimiento, esa insuficiencia abre el camino a la interdependencia solidaria, más atenta a los riesgos que conlleva el siniestro monopolio de la verdad.


El desafío fundamental es, pues, el de una constante vigilia crítica, el apego a la ley que exige hacer del otro alguien que no puede ser desoído sin que, a la vez, nos desoigamos a nosotros mismos. Se trata, en suma, de impedir que la vocación de convivencia termine siendo, en el hombre, un anhelo extirpado.


La infatigable e inspirada labor creadora a la que George Steiner ha consagrado su vida prueba que en él la palabra combativa, lúcida y apasionada ha podido más que el silencio del desaliento, y que, aun a los ochenta años, no está dispuesto a abandonar la lucha.


Es cierto: la cultura no puede ni podrá jamás derrotar a la barbarie de una vez por todas. Pero ello no debe inducirnos a bajar los brazos y obrar como si la barbarie pudiera derrotar a la cultura definitivamente.

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domingo, abril 05, 2009

Escuela Profesores del futuro

Un proyecto que pretende modificar la concepción del profesor de un método tradicional a un generador de ideas con carácter comunitario. Este enfoque permite desarrollar perfiles diferentes según las necesidades de la comunidad como ser: Emprendedor, Agente de Salud, Portavoz de la mujer o Lider comunitario. Las Escuelas de Formación de Profesores (EPF) de ADPP (ONG HUMANA) se desarrollan en Mozambique. Aquí se preparan los futuros profesores que después trabajaran en escuelas de zonas. Son tres videos, que lo disfruten:






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¿Alfabetización o creatividad?

Este video es sobre una conferencia dada en un encuentro anual que se da en Monterrey, California. Allí exponen sus ideas e interactúan buscando aprender unos de otros. El encuentro llamado TED ( Technology, Entertainment, Design) Conference habla de cómo la educación que se imparte en las escuelas mata la creatividad. El disertante Sir Ken Robinson es un reconocido experto en temas vinculados a la creatividad, de quien pueden obtener mas información en el siguiente link.



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sábado, marzo 28, 2009

El Ajedrez y los dioses


Rodolfo Walsh
(1927-1977)


También los dioses juegan al ajedrez, pero no en un plano, como nosotros, sino en las tres dimensiones del espacio. Comprendo que es una forma torpe de decir: los dioses no necesitan espacio, tableros ni piezas para su juego infinitamente sabio.

No obstante, si de algún modo quisiéramos representar el mecanismo de ese juego eterno, podríamos hacerlo así: el tablero está formado por un cubo, dividido en 512 casillas cúbicas. Las piezas se mueven obedeciendo a las mismas leyes que entre nosotros, pero no sólo en superficie, sino también en profundidad.

Si los dioses, por alguno de esos caprichos que los han señalado a la atención de los hombres, quisieran mostrarnos un momento del juego, veríamos quizás alados caballos subir o descender las dos casillas correspondientes, y ubicarse luego a la derecha o izquierda, delante o atrás. O acaso un alfil cruzaría entre nosotros como un relámpago negro. Y temblaríamos ante la majestad de pensativos reyes con los ojos clavados en lejanos fulgores de batallas. Y veríamos terribles la potencia y la saña de las reinas destructoras de hombres.

El número de combinaciones posibles es infinito. También lo es el de errores. A veces los dioses cometen errores brillantes, que sólo ellos puden subsanar. Esas equivocaciones pueden tener consecuencias catastróficas para un mísero peón, para una pieza menor, pero no influyen en la economía general del juego, condenado a perdurabilidad. Los dioses son invencibles.

No lo son los trozos de alma que ciegamente manejan: y los he visto sucumbir en sublimes y estériles sacrificios o perfeccionar su aburrimiento en un rincón olvidado del tablero. se ha dicho que los dioses perpetúan en el juego las leyes de la belleza y la simetría. No lo creo. La costumbre, el tedio, la indiferencia, la infinita vanagloria de la infinita sabiduría intervienen por igual en cada jugada.

Se ha dicho pobremente que las fuerzas de un bando simbolizan el bien; las otras el mal. Cualquiera puede comprobar la estúpida mentira de esa creencia. Los dioses no tienen idea del bien y del mal. De lo contrario no podrían existir. En el preciso instante en que la sola idea del bien o del mal entrara furtivamente en la voluntad que mueve las piezas sobre el tablero, éste saltaría en pedazos como una gigantesca copa de cristal.

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viernes, marzo 20, 2009

Una visión actual de los estudiantes



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miércoles, marzo 18, 2009

Te regalo una palabra



-Quería regalarte una palabra. La mejor de todas.

-¿Ah, sí? ¿Cuál es?

-Compasión. Que, como sabes, es la capacidad de meterse en el pellejo del prójimo y de sentir con el otro lo que él siente.

-Sí, me gusta. Pero ¿por qué dices que es la mejor?

-Porque es la única de las grandes palabras por la que no se hiere, no se tortura, no se apresa y no se mata. Antes, al contrario, evita todo esto. Hay otras palabras muy bellas: amor, libertad, honor, justicia... pero todas ellas, absolutamente todas pueden ser manipuladas, pueden ser utilizadas como arma arrojadiza y causar víctimas.

- Por amor a su Dios encienden los cruzados las piras y por aberrante amor matan los amantes celosos a sus amadas. Los nobles maltratan y abusan bárbaramente de sus siervos en nombre de su supuesto honor; la libertad de unos puede suponer prisión y muerte para otros y, en cuanto a la justicia, todos creen tenerla de su parte, incluso los tiranos más atroces.

- Sólo la compasión impide estos excesos; es una idea que no puede imponerse a sangre y fuego sobre los otros, porque te obliga a hacer justamente lo contrario, te obliga a acercarte a los demás. a sentirlos y entenderlos. La compasión es el núcleo de lo mejor que somos.

Rosa Montero
Escritora española (n. 1951)
Fragmento de "Historia del Rey Transparente"

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domingo, marzo 15, 2009

Un encuentro especial

El video que les muestro a continuación es del encuentro, un tanto particular, de un hombre de 102 años con un niño recién nacido y los consejos sencillos que le da. Mas allá de lo bello y simple del mensaje, el video es una campaña de Coca Cola y lo titula 90 segundos, que es el tiempo que lleva este video. Y para uno que habla hasta por los codos, muestra que las cosas simples no requieren gran cantidad de palabras. Que lo disfruten

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martes, marzo 10, 2009

La salud como derecho y negocio a la vez


La reforma de Obama pretende considerar la sanidad como un patrimonio ciudadano y no un bien de mercado - Una revolución en un país con un sistema médico privado, carísimo e ineficaz

Mientras Europa debate si es necesario avanzar hacia un sistema privado de gestión de la salud, en el país que se ha erigido como modelo de atención médica privada el sistema zozobra y se enfrenta a una transformación histórica. La sanidad en Estados Unidos es la más cara del mundo. El gasto médico supera con creces los dos billones de dólares y, aun así, 45 millones de personas carecen de cobertura sanitaria alguna. En este país la cobertura sanitaria no es un derecho. De momento, y hasta que llegue la reforma sanitaria que ha prometido el presidente Barack Obama, es un bien de mercado. Y hay quienes pagan por ella con su vida.


A Deamonte Driver, por ejemplo, una caries le llevó a la muerte. Falleció en Maryland en 2007, a los 12 años, por un dolor de muelas. Su madre no tenía seguro. El niño estaba adscrito a un seguro público conocido como Medicaid. Pero muy pocos médicos de EE UU aceptan esa cobertura, por la que reciben muy poca compensación. En este país un médico se puede permitir rechazar a un paciente, en función del seguro médico que tenga. De este modo, Deamonte se encontró con rechazo tras rechazo.


"Contactamos a muchísimos dentistas, sin éxito", explica Laurie Norris, abogada del Centro de Justicia Pública de Baltimore, que ayudó a la familia de Deamonte. "Al final tuve que exigir ayuda al Departamento de Salud e Higiene Dental de Maryland. El sistema no tiene por qué ser tan complicado".


Por no disponer de 80 dólares para sacarle una muela, Alyce, la madre de Deamonte, decidió esperar. Finalmente, cuando el dolor del niño pasó a ser insoportable, le llevó al centro de urgencias del Hospital Sur de Maryland, donde le dieron antiinflamatorios y le devolvieron a casa. Por entonces, el seguro de Deamonte había caducado. En una nueva visita a urgencias, los médicos descubrieron que las bacterias del diente podrido habían pasado al cerebro. Dos operaciones cerebrales y ocho semanas de cuidados intensivos no sirvieron para nada. Deamonte murió en febrero de 2007. Sus facturas médicas ascendían a 250.000 dólares. Ése es el precio de una vida sin un seguro médico digno.


Los hay que tienen más suerte y disponen de una póliza que puede proveer la empresa para la que se trabaja. También está la opción de pagar un seguro a título individual. Un importe razonable, para una persona de unos 40 años, ronda los 300 dólares mensuales. Cuando la cobertura se debe ampliar a niños o ancianos dependientes, el precio puede superar, ampliamente, los 1.500 dólares.


Con estos precios, hay personas que, aunque podrían hacer el esfuerzo de ahorrar unos dólares para tener cobertura, deciden, simplemente, jugársela. En EE UU hay más de 45 millones de ellos, personas que tienen que encontrar remedios alternativos y para los que prevenir es, forzosamente, curar.


"Yo voy al médico para lo imprescindible", explica Nicole Polec, fotógrafa de 28 años, residente en el barrio de Brooklyn, en Nueva York. El caso de Polec es una muestra de lo duro que es conseguir un seguro médico asequible en una gran capital. El diario The New York Times le dedicó a ella y a su generación un reportaje en el que explicaba el nacimiento de la cobertura sanitaria "al estilo del hágalo usted mismo". Estos jóvenes consiguen medicinas de donde pueden. Acuden a centros médicos de caridad. Confían en remedios naturales como las infusiones o la acupuntura. Y procuran poner el pie en una consulta médica sólo para lo imprescindible.


"Yo trabajo para una mujer que no me paga seguro médico", explica Polec, que nació en Detroit y se mudó a Nueva York hace dos años. "Cuando mi jefa va al médico, me lleva con ella. El doctor es amigo suyo y me da tratamiento como un favor. Nos las ingeniamos para ir tirando, sin tener que pagar esas sumas tan elevadas cada mes". ¿Y si sufre una emergencia? ¿Qué sucedería si se le diagnostica una enfermedad grave? ¿Y si se ve envuelta en un accidente de tráfico?


"Bueno, un hospital nunca se puede negar a atenderte. Es un derecho de los ciudadanos. Uno siempre puede acudir a urgencias, y siempre se le tratará", explica. Es cierto. Un hospital no puede negar, jamás, la atención a alguien que sufra una emergencia médica. Si el paciente está consciente, el personal de admisiones tratará de obtener su número de tarjeta de crédito. Pedirá información como su número de teléfono y dirección para poder enviar facturas.


Pero nunca, jamás, se le podrá negar tratamiento o se le podrá enviar a otro centro hospitalario. Una ley de 1986 establece que "aquellos individuos que necesiten atención médica urgente


deberán recibir los chequeos médicos necesarios para determinar si en realidad existe una condición de urgencia".


Con esta ley nació todo un sistema de sanidad paralela, una red de pacientes sin seguro médico que sólo acuden al médico cuando sufren una urgencia. Y que, muchas veces, no pueden pagar. La factura media de un servicio de emergencias de un hospital de Washington, la capital de EE UU, por tratar dolencias simples como una infección de oído o una intoxicación por consumir alimentos en mal estado supera los 1.000 dólares.


"En casi todas las ciudades hay centros de urgencias financiados con dinero público, destinados a tratar a este tipo de personas", explica Darrell J. Gaskin, profesor de Política Sanitaria de la Universidad de Maryland. "Pero o los que hay son pocos, o están lejos de donde estos ciudadanos trabajan u operan a unas horas muy limitadas al día. La única solución es acabar visitando una consulta en la que sabes que no te pueden rechazar".


El hacer de la visita a urgencias un hábito de salud puede ser una tirita aplicada sobre una herida profunda. Si alguien acude al hospital después de sufrir un desmayo, se le estabilizará. Pero en el supuesto de que sufra una enfermedad crónica, como cáncer, si no da pruebas de tener un seguro o de poder pagar, el centro médico tratará de darle el alta. "Estos centros podrán dar el alta al paciente y recomendarle que visite a su médico de cabecera para recibir tratamiento a largo plazo. De acuerdo con la ley de 1986, el hospital tiene el derecho de referirle a otro profesional una vez que su vida ya no corre riesgo inmediato", explica Gaskin.


Todos éstos son los resultados de una transformación que, según los sociólogos, tuvo lugar en EE UU en los años ochenta. En aquella década, la cobertura sanitaria pasó de ser contemplada como un derecho de la ciudadanía a ser un bien que debería ser regulado por la ley de la oferta y la demanda. "Entonces, el sector más conservador del Gobierno y la sociedad convenció al país de que las condiciones del libre comercio podrían reducir los precios y aumentar la satisfacción del consumidor", explica James Morone, profesor de Ciencia Política en la Universidad Brown y autor del libro Política de Reforma Sanitaria.


"Entonces, la izquierda decidió negociar algo que hasta la fecha no había sido negociable. Aceptó considerar la sanidad como un bien de mercado siempre y cuando hubiera unas excepciones, como que el Estado pagara las facturas de aquellos que no se lo pudieran permitir". Así es como nacieron dos grandes programas que hacen que el gasto público en Sanidad en EE UU haya acabado siendo el mayor del mundo sin, en realidad, cubrir a todos los ciudadanos: Medicare y Medicaid.


En términos sencillos, Medicaid es el nombre que reciben las ayudas estatales a los pacientes pobres. El programa conocido como Medicare lo conforman las subvenciones a ayudas sanitarias a los ancianos. Entre ambos, suponen unos 740.000 millones de dólares del gasto del Gobierno federal, un 24% del presupuesto anual estadounidense.


En realidad, y gracias en gran parte a estos dos mastodontes de la inversión pública, el Estado norteamericano cubre el 45% de los gastos totales en sanidad del país. Según información de la Organización Mundial de la Salud de 2005, EE UU invierte unos 2.862 dólares anuales por ciudadano en gastos sanitarios. Esta cifra sólo la superan -y no por mucha diferencia- países que aquí son modelo de atención pública universal, como Suecia, Noruega o Dinamarca.


Si este sistema es tan caro y sigue dejando a su propia suerte a 45 millones de norteamericanos, ¿por qué sigue estancado en un modelo inefectivo? Hillary Clinton podría dar muchas respuestas a esta pregunta. Ella, en sus primeros meses como primera dama, trató de reformar el sistema sanitario, ofreciendo cobertura universal a todos los ciudadanos.


No convenció ni al sector más conservador del Congreso ni a los muchos lobbies de empresas médicas y aseguradoras, que se gastaron unos 300 millones en campañas publicitarias y campañas políticas para derrotar la propuesta. Entre ambos hicieron la suficiente presión como para asfixiar una protesta que tachaban de burocrática e innecesaria.


Cuando los republicanos tomaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado en 1994 dieron la reforma por muerta. Los medios criticaron entonces la poca habilidad política de Clinton. "La arrogancia de la primera dama llegó en un mal momento", sentenció la revista Newsweek en un artículo de 1994. Ella reconoció sus fallos en la campaña electoral del año pasado. "El proceso y el plan mismo tenían muchos errores", dijo en junio al diario The New York Times. "Intentábamos hacer algo muy difícil y cometimos muchos errores".


El presidente Obama puede aprender de aquellos errores. El pasado jueves comenzó oficialmente su proceso de reforma sanitaria con una reunión con su nominada a secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, congresistas demócratas y republicanos y representantes del sector médico y asegurador. Todos se pondrán a trabajar en un plan que pueda satisfacer a consumidores y a empresarios.


Obama ha llegado a este punto consciente de que pasadas reformas han fracasado estrepitosamente. En la campaña electoral fue muy cuidadoso a la hora de hablar de políticas sanitarias: nunca llegó a prometer cobertura universal completa. El sector más progresista del Congreso le está forzando a que avance en esta dirección, y de hecho el presidente ha dicho que una de sus prioridades es dar cobertura a los más de 45 millones de norteamericanos que no disponen de seguro.


"Es posible que el presidente, atendiendo al sector más progresista del Senado, acabe iniciando los trámites que lleven a algún tipo de cobertura universal", explica Scott Harrington, profesor de Política Sanitaria en la Universidad de Pensilvania. "Pero es muy improbable que EE UU llegue al nivel de España. No creo que a nadie aquí se le pase por la cabeza llegar a un modelo de propiedad pública de hospitales y centros médicos. Pero sí que es probable que se llegue a un punto en el que todos los ciudadanos estén cubiertos por un seguro u otro".


En su reunión del jueves, el presidente dijo que "en estos días, la necesidad de esta reforma llega desde todos los espectros de la sociedad, desde los doctores, enfermeras, pacientes, sindicatos, empresas, hospitales, proveedores de atención médica y grupos comunitarios". Ahora, de él y de su habilidad política depende que el sistema cambie sólo aparentemente para seguir siendo lo que es, un bien de mercado en una economía en crisis, o que evolucione de verdad para volver a ser un derecho personal.


Fuente: El Pais

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domingo, marzo 08, 2009

Despacio que estoy apurado

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música. Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.

Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.

Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3..5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.

Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario "The Washington Post" como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas.

La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente:

Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?
Para ver la experiencia tal como ocurrio, el video:



Y para saber quien es Joshua Bell tocando para "algunas" personas que pagaron "algo" de dinero.



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lunes, marzo 02, 2009

La sabiduría del TAO

Este es una serie de pensamientos, que me gusto mucho y queria agregarle algo de musica. El músico en cuestión es Enrique Cortazar y el tema Dreaming. Que lo disfruten.



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lunes, febrero 23, 2009

Paradojas



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lunes, febrero 09, 2009

Un método desarrollado en Israel mejora el potencial cognitivo




Nora Bär
LA NACION

La inteligencia es un estado que puede ser alto, bajo o moderado, pero que, esencialmente, puede ser modificado. La inteligencia no puede existir sólo para una elite. La inteligencia puede ser enseñada.

Estas premisas guían el trabajo del Centro Internacional para el Mejoramiento de la Potencialidad de Aprendizaje, de Jerusalén, creado por el doctor Reuven Feuerstein, y en el que el doctor Louis Falik, psicólogo clínico y profesor de la Universidad del Estado de San Francisco, Estados Unidos, es coordinador de entrenamiento y desarrollo.

"Ni la predisposició n genética ni el ambiente en el que crecemos tienen la última palabra. Todos los seres humanos pueden desarrollar su inteligencia si tienen ánimo de superación y ejercitan su cerebro", dice Falik, un referente mundial en la teoría de la "modificabilidad estructural cognitiva" y en el programa de "enriquecimiento instrumental" . Ambos fueron desarrollados por el doctor Feuerstein, traducidos a 17 idiomas y aplicados en más de 70 países, entre los que se encuentra la Argentina.

Falik acaba de pasar por Buenos Aires, donde se reunió con especialistas del gobierno de la ciudad y del Hospital Italiano, y dio una conferencia en la AMIA.

-Doctor Falik, ¿qué se entiende por "mejorar el potencial de aprendizaje" ?

-Estamos viviendo una revolución en las neurociencias. Sabemos ahora cosas del cerebro sobre las que especulamos durante muchos años. El profesor Feuerstein y otros neurólogos sugirieron que si uno puede cambiar el comportamiento, también tiene que estar cambiando el cerebro. Ahora lo sabemos: el cerebro cambia. También sabemos que tiene la cualidad de la adaptación. Probablemente sea el más plástico de nuestros órganos.

-¿Cómo se pueden modificar las capacidades individuales?

-Tenemos un programa de intervenciones, una serie de materiales llamados "enriquecimiento instrumental" . En la Argentina están usando este programa con chicos y adultos. Es posible mejorar el potencial cognitivo de todos. Sin importar la gravedad de su discapacidad ni sus diferencias culturales ni la edad en que comienzan.

-Cuando dice "todos", ¿a qué se refiere: a que cualquiera puede llegar a la altura de un Einstein?

-Frecuentemente nos preguntan eso. ¿Pueden convertir a un tonto en un Einstein? Bueno, la respuesta es que no. Pero el profesor Feuerstein lo ve de otra manera: podemos mejorar sustancialmente la calidad de vida de las personas con capacidades diferentes, elevar su nivel de funcionamiento para que estén en condiciones de hacer contribuciones significativas a su comunidad, a su sociedad.


-¿Cómo?
Podemos, por ejemplo, tomar personas que sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV) y ayudarlas a recuperar su lenguaje, sus funciones. Y debo decirlo, aunque es controvertido: tenemos personas que han tratado los grandes expertos del mundo, en Harvard, en la Sorbona, y a los que les han dicho: "No, no, usted perdió mucho; es muy tarde", que después vienen a nosotros, y con trabajo muy duro empiezan a recuperar sus funciones. Si uno está dispuesto a invertir energía, tiempo y tecnología, logra cambios. Se necesitan tres años de trabajo muy duro; me refiero al tipo de trabajo que muchos profesionales no están dispuestos a hacer, porque piensan que es muy costoso o porque creen que no tienen los recursos. Tenemos el caso de un arquitecto que había sufrido un ACV y al que le habían dicho que no había esperanzas y, sin embargo, después de varios años de trabajo, está rediseñando nuestro edificio. ¿Ahora se nota que tuvo un ACV? Sí. ¿Habla más lentamente? Sí. ¿Hay momentos en que le cuesta encontrar un concepto? Sí. Pero ha recuperado su vida.

-¿Hay una ventana de oportunidad para mejorar el potencial de aprendizaje de una persona?

-Esa es una pregunta muy importante. Cuando estudiaba psicología, hace 40 años, e incluso más recientemente, aprendíamos que había un período crítico y que si el cambio no había ocurrido antes de que se terminara, había muy poco por hacer. Ahora sabemos que no hay período crítico. No hay un punto en que el individuo deje de tener la posibilidad de ser modificado. Los seres humanos somos modificables a lo largo de toda la vida.

-¿Trabajan, por ejemplo, con pacientes con Alzheimer?


-Sí.

-¿Pueden detener el avance de la enfermedad e impedir el deterioro de la memoria?

-Tenemos menos investigaciones específicas en esa población, pero somos muy optimistas porque nuestra experiencia indica que uno puede ya sea restaurar las funciones perdidas, hacer más lento el deterioro o construir nuevas funciones que no estaban allí previamente. Es muy similar a trabajar con niños que tienen daños cromosómicos o retrasos en el desarrollo. O con personas sanas, para mejorar su potencial cognitivo.

-¿Y con chicos con síndrome de Down?


-Fueron los primeros en los que el profesor Feuerstein demostró sus técnicas. En realidad, no: los primeros fueron los sobrevivientes del Holocausto. Pero Feuerstein probablemente sea el experto más conocido del mundo en síndrome de Down. Tenemos chicos que están yendo a la universidad. Empezó a trabajar con estos chicos porque hay una diferencia cromosómica. Y dijo: "Si puedo mostrar que una persona con una diferencia cromosómica puede mejorar sustancialmente su capacidad de aprendizaje, no habrá discusión".

-¿Cómo hacen para "modificar la inteligencia" ?


-Identificamos la naturaleza de las funciones cognitivas que deben mejorar y luego planteamos actividades muy sistemáticas, con gran repetición, con exposición intensa. Podemos hacerlo en grupos o individualmente. . Lo que hizo Feuerstein fue desarrollar esta serie de tareas, de materiales; un programa. Tienen que ver con la construcción de la función cognitiva. Algunas desarrollan la percepción; otras, el lenguaje; otras, la orientación espacial...

-¿Utilizan ejercicios matemáticos?


-No. Y aquí hay una distinción muy importante: no enseñamos contenidos académicos, sino los componentes fundacionales que llevan a la habilidad para hacer matemática, que conducen a la habilidad de escribir o leer, pero no enseñamos lectura o escritura. Sin embargo, cuando hacemos investigaciones controladas, vemos que los estudiantes que pasaron por estos cursos tienen mejor rendimiento académico.

-Usted afirma que personas con problemas graves pueden mejorar su rendimiento. ¿Y los que tienen un rendimiento considerado normal?

-Absolutamente. Hay muchas, muchas personas que quieren mejorar sus niveles de funcionamiento y pueden usar esta técnica. Es como ir al gimnasio. Un gimnasio para el cerebro.

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Por qué los padres deben vencer el temor a la inseguridad


Los chicos y la escuela de la calle. El pedagogo italiano Francesco Tonucci sostiene que el gran problema con los niños no es la falta de límites sino el exceso de control y vigilancia paterna. La necesidad de políticas públicas que favorezcan la autonomía infantil. Diversión segura. El experto dice que los chicos siempre van a elegir jugar con otros chicos antes que quedarse en la casa.

Francesco Tonucci nació en Fano, Italia, en 1941. Se diplomó como profesor en 1958 y, en 1963, se graduó en Pedagogía, en la Universidad Católica de Milan. A los 28 años recibió su primera distinción en ese campo y comenzó a satirizar la realidad de la escuela a través del seudónimo “Frato”. Como Frato dibuja unas preciosas historietas en las que el niño y la educación suelen ser los protagonistas.

“Estamos viviendo un conflicto entre los hijos y sus padres”, dice el pedagogo italiano Francesco Tonucci. El desborde generacional no es nuevo. Pero, a contramano de las voces que reclaman padres con mayor autoridad y que les impongan más límites a los tiranos de sus hijos, Tonucci propone chicos sueltos y padres que les permitan jugar sin tener el ojo encima de ellos. “Hay que dejar que los niños jueguen libremente”, reclama. Pero Tonucci no es sólo un académico que reflexiona sobre la infancia, un escritor que escribe –su libro más emblemático es Cuando los niños dicen ¡basta!–, un dibujante que ilustra –con el sinónimo de Frato– sino que es un motor de políticas públicas para desencadenar a los chicos de la idea de educarlos (casi) con correa.

“Los niños son desaparecidos de la calle. Ellos no quieren recibir tantos juguetes, sino salir de casa y jugar con amigos. Los adultos deberían dejar de pagar por su culpa y permitir a los niños jugar”, subraya Tonucci. El pedagogo viajó a la Argentina para anunciar que el proyecto “La ciudad de los niños”, que ya se realizó en Rosario y se va a extender a toda la provincia de Santa Fe. “El objetivo es generar cambios reales con la idea de que una ciudad adecuada a los niños es una ciudad mejor para todos”, explica.

–¿Cómo funcionan las ciudades de los niños?
Francesco Tonucci nació en Fano, Italia, en 1941. Se diplomó como profesor en 1958 y, en 1963, se graduó en Pedagogía, en la Universidad Católica de Milan. A los 28 años recibió su primera distinción en ese campo y comenzó a satirizar la realidad de la escuela a través del seudónimo “Frato”. Como Frato dibuja unas preciosas historietas en las que el niño y la educación suelen ser los protagonistas.
–Hay una participación concreta de los niños, no para ver cómo funciona el Concejo Deliberante, sino para que ellos propongan políticas públicas. Por ejemplo, un niño dijo en una reunión “los adultos nos ofrecen todos espacios iguales, con los mismos juguetes, y es como ver la misma película todos los días, sin sorpresas”. Esa frase contiene una idea muy profunda: los niños no deberían tener espacios para ellos sino usar todos los espacios. Otro chico dijo: “Hay que poner matorrales para que podemos besarnos a escondidas”. Los espacios de los niños tienen que permitir la intimidad del juego, que no significa hacer cosas raras, sino jugar a la mamá en un rincón, por ejemplo. Pero eso no se puede hacer en una plaza donde hay polvo y ruido y columpios y toboganes.

–Pero las plazas son los espacios urbanos asignados para la diversión infantil.

–Los niños contaron las características que tiene que tener una plaza para ser buena: 1) debe ser un espacio compartido, no exclusivamente infantil, 2) no hace falta que haya policías, 3) no deben tener padres, y 4) no deben ser demasiados seguros.

–La falta de seguridad y la ausencia de los padres van a contramano de los reclamos de mayor presencia adulta y más seguridad.

–Los adultos tienen como objetivo el control y la vigilancia. Y el juego necesita un componente de riesgo, aunque sea pequeño, que los adultos no pueden permitir. El cambio profundo es que mientras que, hace 30 años, los adultos no estaban y los niños se aprovechaban de esta ausencia para crecer, hoy los niños viven todo el tiempo frente a adultos que tienen como papel vigilar, enseñar o animar.

–En el imaginario se piensa que las madres actuales dejan demasiado solos a sus hijos.

–Es cierto que antes las mamás se quedaban en casa, pero los hijos no. ¿Quién podía tener un niño parado en casa por más de 15 minutos cuando no había televisión? Antes, quedarse en casa era un castigo.

–¿Cuál tendría que ser el rol de los padres?

–Un niño de Rosario dijo: “Los padres pueden ayudarnos, pero de lejos”. Estamos viviendo un conflicto entre los hijos y sus padres, porque los niños piden salir de su casa y jugar, y los padres vigilancia y lugares protegidos. La política, lamentablemente, se pone siempre del lado de los padres. Por eso, estamos pidiendo que los políticos acepten ponerse del lado de los niños favoreciendo su autonomía, por ejemplo, armando caminos para que puedan ir a la escuela solos. Si los niños van a la escuela sin adultos corren, juegan, hacen bromas, se divierten.

–¿Los chicos quieren salir o quedarse jugando en la compu y mirando televisión?

–Las investigaciones hechas en Europa y Estados Unidos demuestran que los niños piden, siempre, jugar con otros niños. La permanencia de los niños frente a la televisión es muy peligrosa, no por los contenidos –yo confío mucho en la capacidad crítica de los niños– sino por lo que la televisión impide. Los niños son perezosos y engordan y la obesidad infantil va a ser el gran problema de salud de los próximos años. La causa es la inmovilidad de los niños.

-En España piden más clases de educación física para frenar la obesidad infantil. ¿Está de acuerdo?

–No, los cursillos de gimnasia no son suficientes para adelgazar. Hay que dejar que los niños jueguen libremente. En el curso del fútbol los niños no se mueven como quieren, sino como les dice el entrenador. Los niños han desaparecido de la ciudad y tienen que recuperarla.


Fuente: Por Luciana Peker, para Diario Crítica Digital

(Crítica Digital.com.ar)

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domingo, febrero 01, 2009

Hombre de Acero


Esta historia es de un padre australiano que realizaba año tras año el Ironman de Australia, y su mayor ilusión era competir al lado de su hijo dicha prueba, el cual - y por desgracia - nació con parálisis cerebral.

El australiano nunca vio la situación de su hijo como obstáculo y entrenó muy fuerte - junto con su hijo varios años hasta que llegó la hora.

El australiano de unos 60 años inscribió a su hijo y a él mismo al Ironman de Australia.

Esta es una prueba para gente grande.... realmente gente con mentalidad ganadora, ejemplar, y con convicciones fuertes, y terminar un Ironman es algo fuera de este mundo....

Para darles una idea, la prueba esta compuesta de tres partes comenzando casi siempre al amanecer:

  1. Nadar en el mar, o en un lago un tramo de 4 kms (con el frío de la mañana).
  2. Salir de nadar y tomar la bicicleta de ruta y recorrer un trayecto de 180 kms ininterrumpidos, con subidas y bajadas muy pesadas.
  3. Terminando la ruta de bicicleta, se acaba la prueba con un maratón de 42.5 kms, que es una prueba extremadamente agotadora tanto física como mental.

Los campeones del mundo lo hacen en 8 horas 15 minutos aproximadamente.

Uno de los tantos que compitieron, un mexicano, terminó el pasado fin de semana su primer Ironman de Australia con un tiempo de 12 horas 8 minutos ininterrumpidos, y terminó el evento.

El australiano de la historia terminó en casi 17 horas, donde las autopistas, circuitos, etc. son cerrados para el transito de los lugareños y continuar la vida como cualquier otro día, pero en este caso, al ver la prueba y quien la estaba ejecutando, la dejaron cerrada hasta que la terminaran por completo, ¡y se hizo de noche!

Lo mas bonito y sorprendente de esta persona, y de las que hacen este tipo de eventos, es que son personas mas fuertes mentalmente que físicamente, y logró terminar con su hijo.

Es realmente motivante y fuerte.

Quiero compartir este regalo, porque realmente es un video fuerte, de mucho empuje. Espero que lo disfruten: Es un ejemplo de VIDA.

video

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